La Lic. en Química Patricia Sartor, experta en Medio Ambiente, se desempeñaba como Secretaria Académica y docente de la Facultad de Química de la UCA. Luego de haber emitido en forma particular y privada su opinión sobre la contaminación que produce el Relleno Sanitario de Ricardone, la Casa de Altos Estudios le rescindió el contrato, previa llamada telefónica del intendente Lifschitz. 30N dialogó con la profesional.
30N- Patricia, vos sos licenciada en Química y realizaste un estudio con respecto a los niveles de contaminación del basural de Ricardone.
-Sí, emití una opinión físico-química sobre los resultados del análisis que se habían realizado en agua, suelo y lixiviados de suelos antes y después del relleno. Allí se veía que los metales pesados aumentaban su concentración después del relleno, y estaban llegando al agua. Yo lo tomo como preocupación porque yo vivo en San Lorenzo y Ricardone está ahí nomás.
30N- Vos realizaste estudios y mediciones en forma particular.
-Claro. Hay una Organización que es “Amigos de la Costa”, en San Lorenzo, que me dicen que tenían una presentación judicial hecha en contra del Relleno Sanitario. La justicia asignó períodos, se tomaron muestras y se realizaron análisis. Nosotros queríamos otra opinión. Yo realmente no conozco la opinión que dieron esos peritos. Yo les dije que necesitaba los resultados en crudo, tal como salieron del laboratorio, para poder dar una opinión certera. A mí me dieron una copia en papel de los resultados del laboratorio, me aseguré primero de que fuera un laboratorio confiable, y lo que veo y dije es eso, que es un relleno que tiene pocos años. Menos de 10 años seguro. Hace 4 años que está recibiendo 10 o 12 veces más cantidad de basura que la que podría recibir, porque no está preparado para tanto. Estaba hecho para los pueblos pequeños, con capacidad para 60, 70 u 80 toneladas por día y recibe cerca de 900. Quizás no es que el relleno esté mal hecho sino que se excede en la capacidad de recepción. Yo les envío esa opinión, ellos se la dan a la justicia y me olvido, eso fue en octubre. En noviembre me llama -yo era profesora y secretaria académica en la Universidad Católica- la decana y me dice que yo ‘no le contaba todo lo que hacía’, porque la había llamado el intendente Lifschitz diciéndole que emití una opinión sobre la contaminación, que esa era una opinión de la Facultad y que estaba firmada por mí, Patricia Sartor. Entonces le conté de qué se trataba y le mostré todo, porque lo tenía en un pen drive.
30N- El estudio, cuando vos lo elevás, ¿lo hacés a título personal o en nombre de la Facultad?
-Lo hago a título personal y lo firmo con mi sello de Licenciada en Química, donde dice el número de registro mío, no era el sello de Secretaria Académica. Sí me pidieron que adjunte un currículum, y allí obviamente dice que soy docente de la UCA, pero no tuvo nada que ver con la Universidad y eso estaba claro.
30N- ¿Quién es la persona que cuestionó este estudio al que te referís?
-La Decana de la Facultad. Me dijo que yo tendría que tener más cuidado cuando se trata de opiniones profesionales de carácter social. Le respondí que casi todo lo que hago tiene carácter social, desde hace 15 años estoy dedicada al tema del medio ambiente, aire y agua. Le contesté que cuando uno hace un estudio siempre tiene carácter social, y ella me respondió que no emitía opiniones sociales. Yo no puedo no emitirlas. Me dijo ‘ahora hay que ver qué pasa’. Y ese ‘ver qué pasa’ fue que en diciembre no me renovaron el contrato como Secretaria Académica. Y ahí quedé. Después en febrero tampoco me renovaron el contrato como docente.
30N- O sea, te rescindieron el contrato directamente.
-Sí.
30N- ¿Cuándo elevaste el informe a la asociación “Amigos de la Costa”?
-Fue a mitad de octubre. Y ya el 1º de diciembre se toma esta decisión.
30N- ¿Y ella se refirió puntualmente a que la decisión fue por el llamado del intendente de la ciudad?
-La Decana me dijo simplemente eso. Yo no sé realmente qué pensar, porque...una Facultad ¿qué gana a cambio, si no recibe subsidio del Estado porque es privada? Ni siquiera subsidios para investigación.
30N-La Facultad había hecho oportunamente estudios sobre ese mismo lugar.
-Cuatro años antes. Es raro. Es cierto que hay algunas cosas que en esos 4 años fueron cambiando. En el 2003 la Facultad era anexa a la Universidad y ahora no; pertenecía a la orden franciscana en ese momento y ahora no. No sé si eso tiene que ver.
Cuando la Decana me dijo que me rescindían el contrato, yo pregunté en Buenos Aires cuál era la causa, y me dijeron que había un pedido de parte de aquélla para iniciarme un sumario interno porque las opiniones que yo di no se correspondían con la Facultad. Por incompatibilidad laboral. Les dije que lo inicien y ellos no lo hicieron.
30N- A esta altura, ¿no podés pedirlo?
-Y no, ya ahora no. En Buenos Aires me dicen que querían mi opinión sobre los hechos, por escrito y firmado. Lo mandé en enero para que ellos pudieran tratarlo en febrero. Cuando llega el 13 de febrero, hace casi un mes, les pregunté si leyeron lo que les había enviado y si les había quedado claro. Abundé todo lo que hizo falta para mostrar que en realidad la Facultad había opinado de una forma mucho más social de lo que yo lo había hecho, que era de índole química.
30N- Nada más que tres años antes...
-Claro, ahí les volví a explicar, porque las personas que habían venido eran un abogado y un contador, por lo tanto de química no entendían. Les expliqué que los metales pesados estaban llegando a concentraciones elevadas y que podían dañar tanto el agua como la vegetación y los cultivos de la zona. Encima en esa zona se cultivan cosas que se consumen en forma directa. Quizás lo que les molestó fue que en el escrito que les envié hice una serie de referencias a lo que se llama Doctrina Social de la Iglesia, que tiene mucho de estas cuestiones ambientales. Y que están muy bien escritas pero nadie las cumple, ni siquiera la gente que las reclama, y se ve que eso no les gustó mucho. Pero en realidad ahí uno ve que si la misma Universidad tiene una línea institucional que se llama “deuda social”, que empezó en el 2002 o 2003 más o menos, y que está estudiando la pobreza y cuestiones sociales, y siempre hablan de la defensa de la vida, del niño que va a nacer... Yo les dije con sus mismas palabras, que si defienden al niño por nacer, entonces que lo hagan, porque si la madre embarazada ingiere alimentos contaminados, ese chico no va a nacer bien o quizás no nazca.
30N- Ahora, ¿vos me decís que existía un informe previo, elaborado por la Universidad, que había sido mucho más crítico?
-Sí, incluso habían llegado a hacerse charlas en las escuelas de Ricardone, y el decano llamó a los profesores que querían participar. Explicaron allí qué era un relleno, cómo se debía gestionar y toda una serie de cosas. La Facultad hizo todo un trabajo de concientización en Ricardone. Por eso yo me pregunto, cómo en tres años puede cambiar tanto la cabeza de la gente. Cambiaron de Decano, creo que fue eso.
30N- ¿Quién estaba antes y quién está ahora?
-Hasta el 2002, el Decano había sido el Padre Escosina que pertenecía a la orden franciscana. Y en el 2003 lo reemplazó un vicedecano. La Decana es ahora Susana Gorciglia, desde el 2004.
30N- El conflicto, ¿cuándo arranca fundamentalmente?
-La excusa fue que, como secretaria académica y como docente, yo no podía exponer a la Universidad ni a la Facultad con tremenda opinión. Pero con ese criterio habría que dejar cesantes a todos los profesores de Ingeniería Ambiental, porque todos ellos tienen actividades privadas. Están los que son investigadores, los que tienen empresas, y hasta el que diseñó el Relleno que también da clases en la UCA. También uno de los que hace controles de los líquidos lixiviados en ese basural. Y están los profesores que participaron en el 2003 a favor de la gente. Nunca nos peleamos entre nosotros por pensar de determinada manera. Pero evidentemente esta gente ha tenido mucho miedo, y miedo de qué, eso es lo que no entiendo. |