Como relato en varios de mis artículos previos, en la época en que
entré a formar parte, como paciente, del
grupo terapéutico del doctor
Leopoldo Regirozzi, lo hice pactando con antelación una determinada
cantidad de items que deberían cumplirse a rajatabla. Ese contrato
terapéutico obró en una forma demoníaca en contra del pobre médico
psicoterapeuta. Era evidente que mi presencia provocaba en el
atribulado
médico, muy a
mi pesar, todo tipo de trastornos físicos y psicológicos, tanto en su
persona como en su coterapeuta, pero el tipo no me podía echar por
más que quisiera.
Regirozzi cambió varias veces de consultorio tratando de perderme, al
mismo tiempo que no dejaba incorporarse al grupo a ningún paciente
nuevo a fin de que las reuniones
semanales que realizábamos dejasen de tener ese maléfico atractivo
para mi. Loco, no???.
Claudio Acuña
claudioacuna@...
http://health.groups.yahoo.com/group/claudioacun