He leído varios mensajes donde buscan enseñarles a sus niños cómo ir
al baño. En varios niños hemos utilizado la siguiente técnica y en
la mayoría nos ha dado un buen resultado. Por supuesto, esto no
funcionará para todos pero sí es una opción a probar.
Partimos de la base de que nosotros tenemos el reflejo de relajar el
esfínter y evacuar al momento de sentarnos en el baño. Para
comprobarlo, intenten aguantarse las ganas de ir al baño estando
parados, sentados o acostados y pueden aguantar suficiente tiempo.
Ahora intenten aguantarse, pero sentados en la taza del baño y verán
que no será tan fácil.
Lo que hacemos es instituir en el niño el condicionamiento operante
de relajar el esfinter y evacuar al momento de sentir el contacto de
la taza del baño con sus glúteos además de acostumbrarlo a una
determinada hora para ir diariamente.
Los pasos son los siguientes:
1.- Acudir al pediatra para que recete al niño un laxante suave de
rápido efecto, el cual tomará durante 5 o 6 semanas continuas.
2.- La primera semana se le darán sus alimentos al niño a la misma
hora y media hora después el laxante. Esto puede ser en la mañana,
mediodía o la noche, pero siempre a la misma hora exactamente. De
preferencia, que sea el mismo tipo de comida (cereal, pan, etc.).
3.- Cada dos o tres minutos deberán checar al niño a ver si ya
evacuó (no lo lleven al baño). La idea es medir el tiempo que
tarda en hacer efecto el laxante.
4.- La segunda y tercera semana hacemos el siguiente
procedimiento. Aclaro que es posible que tanto uds. como el niño
se ensucien un poco.
a) Unos 3 o 4 minutos antes de que el niño vaya a evacuar (conocemos
el tiempo porque lo medimos la semana anterior), entramos con él al
baño y lo desnudamos.
b) Hincados o sentados en una silla pequeña, sujetamos al niño
parado de frente a nosotros dando la espalda a la taza del baño (no
la debe ver) y con las yemas de nuestros dedos, tocamos sus glúteos
esperando el momento que vaya a evacuar. Durante este lapso, se
puede platicar con el niño o hacerle caras de sonrisa.
c) Al momento que el niño va a evacuar, se sentirá anticipadamente
(son solo segundos) un ligero movimiento de sus glúteos. En ese
momento, con las manos apretamos un poco sus glúteos tratando de
prevenir que evacúe, lo levantamos y lo sentamos inmediatamente en
la taza. En ese momento, abrimos suavemente un poquito sus glúteos
para facilitar la evacuación. Repetir este procedimiento durante
dos semanas contiguas.
4.- Sin suspender el laxante, se sienta al niño en el baño en la
hora que ya se sabe evacuará. Recuerden que esto será unos pocos
minutos antes, no deben tener al niño sentado durante mucho
tiempo. Este procedimiento se repetirá por 2 o 3 semanas.
Con esto, el niño aprederá a ir al baño siempre a una misma hora y
aunque tenga pocas ganas de evacuar, lo hará al momento de sentarse
en la taza.
Por otro lado, este método no es aversivo, ya que el niño no ve la
taza directamente (solo la siente) y pasa poco tiempo en el baño por
lo que no es cansado para él.
Como dije, nos ha dado buen resultado con varios niños pero no se
puede generalizar. Esta técnica no la sacamos de ningún libro, fué
una idea que se nos ocurrió para un niño y por su exitoso resultado,
decidimos aplicarlo en otros niños, aún en niños regulares, es
decir, no solo lo usamos en autistas.
Espero que este consejo pueda serles de utilidad.
Que tengan todos una bonita semana,
Javier Garza
p.d. Si alguien decide utilizarlo y agrega alguna variante que
mejore la técnica agradeceré sus comentarios, siempre es bueno
aprender.