Estimados amigos:
Últimamente he leído en sus mensajes diversidad de terapias de las
cuales no podría emitir juicio alguno por desconocer totalmente de
ellas.
Leo que algunas fueron de beneficio y es cuando se me viene la
siguiente pregunta a la mente:
Cualitativamente, ¿cómo se puede medir esos beneficios y hasta donde
es conveniente quitarle recursos a una terapia para invertirlos en
otra?
Pongamos el ejemplo de mi úlcera. Tomar té de manzanilla es
benéfico, igualmente lo será tomar alka-seltzer o pepto-bismol pero
comparándolo con omeprazol (Lozec, Inhibitrón, etc.), puede
significar extender el tiempo de recuperación inecesariamente y
posiblemente, a la largo plazo, un gasto mayor o posibles
complicaciones por no haber sido atendido adecuadamente.
Estoy seguro que aquella persona que desconozca el medicamento que
menciono o no lo haya probado, me recomendará el alka-seltzer y dirá
lo grandioso que le ha resultado y no por ello, será lo adecuado.
Incluso, habrá quien conozca el omeprazol y me recomendará que tome
una sola dosis de 20 mg. al mes, lo cual, sería insuficiente y si
sigo dicho consejo, me atreveré a decir que dicho medicamento no
sirve.
Aún así, no puedo poner en duda la calidad humana y las buenas
intenciones de quien me haya dado tales consejos, pues los hizo en
razón a su experiencia particular buscando apoyarme, con todo y que
no era lo mas adecuado para mi úlcera.
El objeto de mi mensaje no es avalar ni refutar ninguna terapia o
intervención, tan solo recordarles que quienes hablan de beneficios,
lo hacen en razón de su conocimiento o experiencia y por lo mismo,
debemos escuchar pero no tomar todo lo que nos llega como un hecho.
Valoramos los beneficios comparándolo con otras intevenciones que
hayamos aplicado y siempre existirán dos posibilidades, que
efectivamente sea mejor o que el especialista que las aplicó no lo
haya hecho correctamente y por lo mismo, no funcionó.
Es difícil decidir qué camino tomar cuando es tan abismal la
cantidad de ofertas que nos presentan alrededor del autismo y una
buena parte de ellas no tienen otra intención que lograr un tajo del
pastel del mercado que somos los padres, pues nuestros niños son
pacientes permanentes.
Antes de tomar cualquier decisión, sea la que sea, lean mucho,
infórmense, pidan referencias, verifiquen estadísticas, contrasten y
eviten a aquellos profesionales que solo presenten "testimonios".
El desconocimiento y la impulsividad son nuestros peores enemigos.
Nuestras equivocaciones y tropiezos nos merman fuerzas pero nos
reponemos para levantarnos de nuevo, así es nuestra vida.
Pero si no tenemos cuidado, si dichos tropiezos son frecuentes o con
serias consecuencias, llegará el momento en que nos daremos por
vencidos y claudicaremos. Tristemente he visto muchos casos así.
Nuestros niños nos necesitan enteros, con nuestra mente clara y con
nuestro espíritu fuerte.
Como dije al principio, no hablo sobre ninguna terapia sino de la
forma en que debemos tomar nuestras desiciones.
Que tengan todos una bonita semana,
Javier Garza